Van camino al colegio el padre y los dos hermanos, el tercero todavía no nace. Suena por los parlantes reventados del KIA la 96 punto 5 FM, Radio Beethoven. Como van apurados, el papá se salta unos cuantos pares, cosa que al mayor pone muy nervioso y lo saca de quicio rápidamente. A su hermana parece no importarle mucho.
Llegan a la entrada del colegio. Sin mediar palabra, el hermano sale disparado a la sala de clases. No quiere discutir. Piensa que más tarde habrá tiempo para eso. Llega a la sala. Hace frío, siempre hace frío en las salas del primer piso. Busca a sus amigos, pero no los encuentra. Toma asiento frente a una mesa que cada día parece cojear un poco más. Pasa el tiempo y nota algo extraño. La profesora, de lenguaje, inglés o matemáticas, todavía no llega. Algunos de sus compañeros rehúyen su mirada. Hay un murmullo molesto, que no es capaz de descifrar. Decide no darle importancia. De repente, se le pasa por la cabeza que quizás olvidó algo. Materiales o una tarea. Maldice con ganas, no putea, piensa que todavía es muy chico para ese atrevimiento.
De un momento a otro ve aparecer a la profesora en la sala, esta vez acompañada del inspector. En sus caras flota una expresión sombría. Todo el curso calla y miran expectantes. Algo malo pasó, resulta evidente para todos. Como si eligiera las palabras con una pinza, la profesora toma la palabra, y cuenta que la mamá de Germán se ha suicidado. Parece que esto le toma mucho esfuerzo, ya que se detiene a tomar aire. Dice después que el mismo Germán la había encontrado primero. Atónito y desde la mesa coja, no entiende si eso pasó ese mismo día o la noche anterior, piensa que quizás eso no sea lo más importante en ese momento. Siente frío en todo su cuerpo, y sabe que, en el primer piso, este se siente un poco más.
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